Hace unas semanas hablaba de Hija como parte especial de mi
vida. Ya avisaba que había más gente que merecía mis escritos. Una de ellas es
la conocida como V. Cid. En este caso, resulta obvia, no hay lazos familiares
como con Hija. Pero es igual de especial.
Siempre me he divertido mucho con ella. Digamos que tiene un
halo especial. La recuerdo sentada en primera fila justo delante del profesor.
Ahí, junto a otras dos amigas, parecías siamesas con el mismo rumbo en la vida.
Yo, en aquella época, estaba ausente de la realidad, observándolo todo desde la
distancia. Pero el tiempo acercaría posturas.
Será que el tiempo lo mueve y lo mezcla todo. Por eso,
cuando los años pasan y te conviertes en anciano vas dándote cuenta de muchas
cosas del pasado. Al principio V. Cid me llamó la atención por ser bética, algo
que ayudaba y que, en el principio de la relación sirvió para fortalecerla.
Entonces yo era joven y encontrar alguien con el mismo sentimiento me ayudaba a
soportar los traspiés de mi equipo en Segunda División. Aún hoy espero que me
lleve a Sevilla, al Benito Villamarín y poder morirme tranquilo y completo.
Yo creo que ella es impulsiva y tiene facilidad para
socializar. Hay un numero incalculable de hombres que la han acosado en
innumerables ocasiones. La mayoría fracasan y no pueden acercarse a posar sus
labios en los de V. Cid (el objetivo de sus vidas y el de muchos). Es una
empresa altamente difícil. Yo entiendo que siendo un acosador en difícil
triunfar. Por eso, desde aquí, comparto con la sociedad que es mejor no acosar
a las mujeres, ellas te van a dar la patada igual. Por lo menos, no hay que
arrastrarse.
Tras este inciso sobre la vida vuelvo a hablar de V. Cid,
importante mujer en mi vida. Ya sé que hay pocas pero con ella siempre ha
existido una complacencia y una confianza casi única. Facilidad de palabra
añadiría. Facilidad para poder decirnos cualquier cosa. Facilidad para
vacilarle (sin que me odie). Facilidad para hablar de la vida. Facilidad para
interactuar en nuestros blogs. Facilidad para disfrutar de la fiesta (cuando la
había). Y facilidad para seguir en contacto.
¿Qué me puede atraer de ella? A veces las cosas no son tan
fáciles de decir. Suelen ser complicadas. Como la vida. Pero, diría que siempre
ha tenido un halo magnético atrayente. Una forma de vida. Y una forma de
sentir. Con V. Cid siempre he disfrutado, ha sido como un volcán en erupción:
que si te engulle ya no hay salida.
Importante en mi fracasada existencia. Las horas chateando
han sido un escape de una vida absolutamente desprovista de sentimientos
reales. Gracias por hacerme la vida algo más amena. Veremos que depara el
futuro, uno confía en mantener este tipo de relaciones especiales.
Te animo a que sigas escribiendo y nos deleites con todo lo
que pasa por esa cabecita. Hasta poder conocerte cada vez mejor.
Sé que eres experta en cobras, pero el amor sigue latente…