jueves, 6 de diciembre de 2012

Mundos amarillos

Mi hija me regaló un libro hace una semana. Algo que de por si emociona. Emociona mucho.
Una larga dedicatoria emotiva con referencias continuas a mi persona (muchas de ellas excesivas, no merezco tales halagos). El mundo amarillo de Albert Espinosa, bonito título para una novela de ciencia ficción. Hay mucha ficción en este librito.

El libro es demasiado optimista, demasiado feliz, excesivamente irreal y te cuenta un cumulo de circunstancias dónde siempre hay que buscar el lado bonito de las cosas. No va conmigo nada de esto, no creo en la mayoría de las cosas que te cuenta Albert Espinosa.  Respeto y hasta admiro a este hombre. Pienso que su labor como guionista ha dejado interesantes películas como Planta 4º, pero su labor literaria me parece excesiva para mi.

Yo lo siento mucho. A mi me gustaría ser como Albert Espinosa. Tener esa ilusión por la vida y esas ganas de vivir pero no la encuentro. Mal por mi. Pero lo acepto y lo asumo.

Ojalá todos fuésemos un Albert Espinosa. Seríamos todos más felices.

Pero no es tan fácil. Ya nos gustaría.

Quiero remarcar lo que una vez le oí decir a Albert Espinosa. Fue en el programa del legendario Andreu Buenafuente. Decía algo así: 'El amor que no acaba fructificando es (a veces) el más bonito'.


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