jueves, 15 de noviembre de 2012

Reflexiones de una vida fracasada (V)


Hoy estaba escuchando una canción que he amado durante muchos años. Pero, como siempre en mi vida, he vivido sin darme cuenta de las cosas que se dicen. Ni del porqué se dicen. Ni tampoco del momento elegido para contarlas. Siempre he solido vivir ajeno a la realidad que me rodea. Pero, con el paso del tiempo no puedes evitar darte cuenta de lo que realmente te está pasando. Habría que ser muy necio para no enterarse.

La canción en cuestión es de ese grupo español tan particular que canta en inglés. Dover. Bien, como no entiendo ese idioma que supuestamente domina el mundo no había parado en escuchar las cuatro líneas que se repiten constantemente. La más repetida. La que inicia la canción es I feel so much sorrow on my skin. Me he detenido a pensar un momento. ¿Qué quiere decir sorrow? Pues pena, tristeza, etc.

Esa línea maestra refleja a la perfección el fracaso del mero hecho de vivir. Todo está rodeado de pena y de tristeza. Así me siento realmente. 

CID


Hace unas semanas hablaba de Hija como parte especial de mi vida. Ya avisaba que había más gente que merecía mis escritos. Una de ellas es la conocida como V. Cid. En este caso, resulta obvia, no hay lazos familiares como con Hija. Pero es igual de especial.

Siempre me he divertido mucho con ella. Digamos que tiene un halo especial. La recuerdo sentada en primera fila justo delante del profesor. Ahí, junto a otras dos amigas, parecías siamesas con el mismo rumbo en la vida. Yo, en aquella época, estaba ausente de la realidad, observándolo todo desde la distancia. Pero el tiempo acercaría posturas.

Será que el tiempo lo mueve y lo mezcla todo. Por eso, cuando los años pasan y te conviertes en anciano vas dándote cuenta de muchas cosas del pasado. Al principio V. Cid me llamó la atención por ser bética, algo que ayudaba y que, en el principio de la relación sirvió para fortalecerla. Entonces yo era joven y encontrar alguien con el mismo sentimiento me ayudaba a soportar los traspiés de mi equipo en Segunda División. Aún hoy espero que me lleve a Sevilla, al Benito Villamarín y poder morirme tranquilo y completo.

Yo creo que ella es impulsiva y tiene facilidad para socializar. Hay un numero incalculable de hombres que la han acosado en innumerables ocasiones. La mayoría fracasan y no pueden acercarse a posar sus labios en los de V. Cid (el objetivo de sus vidas y el de muchos). Es una empresa altamente difícil. Yo entiendo que siendo un acosador en difícil triunfar. Por eso, desde aquí, comparto con la sociedad que es mejor no acosar a las mujeres, ellas te van a dar la patada igual. Por lo menos, no hay que arrastrarse.

Tras este inciso sobre la vida vuelvo a hablar de V. Cid, importante mujer en mi vida. Ya sé que hay pocas pero con ella siempre ha existido una complacencia y una confianza casi única. Facilidad de palabra añadiría. Facilidad para poder decirnos cualquier cosa. Facilidad para vacilarle (sin que me odie). Facilidad para hablar de la vida. Facilidad para interactuar en nuestros blogs. Facilidad para disfrutar de la fiesta (cuando la había). Y facilidad para seguir en contacto.

¿Qué me puede atraer de ella? A veces las cosas no son tan fáciles de decir. Suelen ser complicadas. Como la vida. Pero, diría que siempre ha tenido un halo magnético atrayente. Una forma de vida. Y una forma de sentir. Con V. Cid siempre he disfrutado, ha sido como un volcán en erupción: que si te engulle ya no hay salida.

Importante en mi fracasada existencia. Las horas chateando han sido un escape de una vida absolutamente desprovista de sentimientos reales. Gracias por hacerme la vida algo más amena. Veremos que depara el futuro, uno confía en mantener este tipo de relaciones especiales.

Te animo a que sigas escribiendo y nos deleites con todo lo que pasa por esa cabecita. Hasta poder conocerte cada vez mejor.

Sé que eres experta en cobras, pero el amor sigue latente…

martes, 13 de noviembre de 2012

Reflexiones de una vida fracasada (y IV)


Quizás solo queremos ser felices. Siempre se ha comentado. Siempre se ha afirmado. Pero ese paraje idílico es tan sumamente difícil de encontrar.

Un servidor llega a un punto de su vida en el que no encuentra un rumbo que seguir ni ningún objetivo a la vista. Ni nada con lo que ilusionarse. Ni hablemos de felicidad alguna. Ser una persona nada optimista tampoco ayuda. Es cierto, pero creo que digo las verdades que siento en mi profundo ser.

Serán los tiempos que corren pero desde hace unos meses noto un vacío enorme que me recorre todo el cuerpo. Aunque me agarre a un clavo ardiendo se que me voy a quemar. Y lo haré pronto. A lo bonzo.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Reflexiones de una vida fracasada (y III)

He llamado a tu puerta
pero estaba cerrada
y loco por hablarte
he trepado a tu ventana
Y así  un día y otro día
y tú sigues ahí callada
y entonces que me doy cuenta
que para ti no soy NADA.


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Que lirica estrofa. Cuánta verdad en tan poco espacio.
¿Para esto vivimos?
Para no ser NADA.
Pues parece que sí.
La gente que más te importa acaba siendo eso, Nada.

Curioso, ¿no? Sí, y nada divertido.